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Campo

Sombra y calor: cómo cuidar al ganado del golpe de calor en sequía

Ganado descansando a la sombra de un árbol para protegerse del calor

Cuando se habla de sequía se piensa en agua y pasto, pero hay un enemigo que actúa antes y en silencio: el calor. Un hato que pasa el día entero al sol pierde condición, come menos y se estresa sin que nadie lo note. La sombra no es un lujo del rancho: es una herramienta de trabajo tan seria como el bebedero.

El golpe de calor no avisa: cobra

El ganado disipa calor respirando y buscando sombra, y cuando no la encuentra sube la temperatura corporal hasta niveles peligrosos. El animal jadea, deja de rumiar, se agolpa y, en los casos graves, se cae. La pérdida no siempre se ve en cabezas: se ve en kilos que no se recuperan y en vacas que no preñan.

Sombra, aire y horario: el manejo del calor

El ranchero que cuida el calor no espera a ver al ganado jadeando: reparte sombra desde antes y mueve el trabajo a las horas que convienen. El calor se administra como el agua, con anticipación y sin urgencias. No seguimos modas, las marcamos. Si trabajas tu hato con ese criterio, explora la colección de gorras y chaquetas The Ranch, hecha para quienes aguantan el sol a punta de oficio.

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