La sequía no llega de golpe: avisa. Primero se amarillan los potreros, después el ganado camina más de la cuenta buscando qué comer y al final el agua empieza a faltar. El ranchero que aguanta no es el que espera a que llueva, es el que se prepara desde el primer día seco. Estas son las cinco decisiones que hacen la diferencia.
1. Rotar potreros antes de que se acabe el pasto
El pasto no se recupera solo en plena sequía. Si dejas al ganado libre en un solo potrero, se lo come hasta la raíz y no vuelve a crecer en meses. La rotación —mover el ganado por potreros pequeños y dejar descansar los otros— reparte el desgaste y conserva la reserva. En sequía se rota más rápido, no menos.
2. Reservar agua: el ganado bebe más de lo que parece
Una vaca adulta puede beber entre 40 y 70 litros al día, y con calor, más. Si el agua escasea, se cae todo lo demás: el animal come menos, produce menos y se enferma. Tener bebederos limpios, tanques de reserva y un plan de acarreo es tan importante como el pasto.
3. Suplementar a tiempo, no cuando ya se nota
- Heno o ensilaje para cubrir la fibra que el pasto seco ya no da.
- Sal mineralizada para mantener el apetito y la salud del ganado.
- Melaza o bloques energéticos cuando la energía del pasto baja.
El error clásico es esperar a ver al ganado flaco para suplementar. Para entonces ya perdiste peso y tiempo. Suplementa antes, como parte de la rutina, no como reacción.
4. Ajustar la carga animal sin miedo
Más animales del que el pasto puede sostener es una cuenta que se cobra en sequía. Reducir la carga —vender, mover o separar— suena duro, pero es más barato que perder el ganado por hambre o desnutrición. Es una decisión de administración, no de derrota.
5. Guardar heno y ensilaje para el día seco
El que guarda en abundancia tiene con qué aguantar. Henificar y ensilar en la época de lluvia, cuando el pasto sobra, es la reserva que te salva cuando el cielo se cierra. La sequía no se improvisa: se anticipa.
La sequía es una prueba de oficio, no de suerte. El que administra agua, pasto y carga con cabeza, aguanta la temporada y sale más fuerte. No seguimos modas, las marcamos. Y al que trabaja la tierra con ese oficio, lo vestimos: explora la colección de gorras y chaquetas The Ranch, hecha para quienes aguantan a sol y a sequía.

