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Campo

La mujer llanera: la vaquera que también forjó el llano

Cuando se habla del llano, casi siempre se habla del hombre a caballo. Pero el campo no se sostiene solo con jinetes: la mujer llanera —jinete, vaquera, criadora y guardiana de la casa y del hato— ha estado al pie del trabajo desde siempre, con el mismo carácter y sin pedir permiso.

De la cocina al hato, sin bajar del caballo

La llanera no es solo compañía: es mano de obra. Monta, ordeña, cura al ganado, conoce las plantas, carga el agua y sostiene la faena cuando el hombre no está. En muchas fincas, la mujer es la que lleva las cuentas y la que no deja caer la cerca ni el ánimo.

Lo que la mujer vaquera le enseñó al campo

Hoy la mujer llanera compite en el coleo, doma, monta y mantiene viva la tradición que heredó: su lugar en el campo se lo ganó a punta de trabajo. Ese carácter es el que honramos. No seguimos modas, las marcamos. Lleva contigo el espíritu de la mujer llanera: explora la colección de gorras y chaquetas The Ranch.

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