En temporada seca el pasto deja de crecer, y lo que hay en el potrero es lo único que hay. La diferencia entre el rancho que conserva su pastura y el que la agota en la primera seca no está en el clima: está en cómo se mueve el ganado. Rotar potreros y pastorear con cabeza es la herramienta más barata y más rendidora del ranchero.
El pasto seco también se administra
Muchos creen que la rotación es cosa de la época de lluvia, cuando el pasto sobra. Es al revés: en sequía es cuando más se necesita. Un potrero sobreado —comido hasta la raíz— tarda meses en recuperarse, y en plena seca quizá no se recupera. La regla es simple: el ganado no come del pasto, come del potrero que descansó. Por eso se rota más rápido en sequía, no menos.
Cómo rotar sin agotar la reserva
- Divide en potreros pequeños y móviles: el ganado come lo justo en cada uno y el resto descansa, en vez de arrasar un solo lote.
- Respeta el residuo: no dejes que el animal coma por debajo de 8 a 10 cm de pasto; lo que queda de pie es lo que captura agua y rebrota.
- Tiempos cortos de ocupación y descansos largos: en seca, entra y saca rápido, y dale al potrero el doble o el triple de descanso.
- Pastorea en las horas frescas: mover el hato al amanecer o al atardecer reduce el pisoteo y el gasto del animal.
- Lleva agua a cada potrero de rotación: un potrero sin agua es un potrero que no sirve, por bueno que esté el pasto.
Rotar no es moverse por moverse: es leer el pasto y darle a cada potrero lo que necesita. El que pastorea con cabeza no espera a que el potrero se vea pelado para actuar, lo decide antes. No seguimos modas, las marcamos. Y al que administra su pastura con ese oficio, lo vestimos: explora la colección de gorras y chaquetas The Ranch, hecha para quienes cuidan el campo a punta de criterio.

