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Campo

Manejo de pastos en sequía: residuo y descanso, las dos reglas que conservan el potrero

Ganado Angus pastando en un potrero de pradera nativa

Cuando la lluvia se atrasa, el potrero entra en modo deuda: cada bocado que se da de más se paga con semanas de rebrote perdido. Y en sequía no hay margen para pagar esa deuda, porque el pasto crece despacio y la raíz se cansa. Por eso el manejo del pastoreo en seca se reduce a dos números: la altura a la que queda el pasto después de que el hato sale —el residuo— y los días que el potrero descansa antes de que el ganado vuelva. Si esos dos números se respetan, la pradera aguanta; si se descuidan, se pela y no vuelve.

El residuo: el pasto que no se toca

El descanso: se mide en altura recuperada, no en el calendario

Residuo y descanso son las dos reglas que no se negocian ni en el peor verano: son el oficio de administrar lo que hay, sin pedirle al cielo lo que no va a dar. No seguimos modas, las marcamos. Si administras tu pastura con ese criterio, explora la colección de gorras y chaquetas The Ranch, hecha para quienes cuidan la tierra pensando en la temporada que viene.

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