En el llano la comida no es un capricho del paladar: es parte del oficio. El fogón llanero nació de la jornada larga, del calor de la sabana y de la necesidad de alimentar a quien trabaja de sol a sol. Por eso la mesa llanera se entiende como se entiende el trabajo: sin adornos y con sustancia.
La mamona: carne a la llanera, lenta y sin apuro
La mamona es la carne de res asada a la llanera, colgada en varas de guadua o en estacas sobre el fuego, y no se hace con prisa. Se sala con antelación, se pone al calor parejo y se deja que el humo y el tiempo hagan su trabajo. El que la apura la arruina: la buena mamona se espera, como se espera todo lo que vale la pena en la sabana.
Hallaca, pan de arroz y guarapo: la mesa que no se improvisa
- Hallaca llanera: la masa envuelta en hoja que se guarda para las fechas grandes y se comparte de a mano.
- Pan de arroz: el acompañante sencillo y rendidor que nunca falta junto al asado.
- Guarapo y café cerrero: lo que se bebe para sellar un trato o sostener una conversación larga.
- Carne a la llanera al fogón de leña: el centro de toda parranda que se respete.
La cocina del llano enseña lo mismo que el resto del campo: que lo bueno no se inventa de la noche a la mañana, se hace con paciencia y con respeto por la materia prima. No seguimos modas, las marcamos. Si esa tradición te corre por dentro, explora la colección de gorras y chaquetas The Ranch y llévala puesta donde se come como se vive.
