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Campo

Forrajes y suplementos: cómo alimentar el ganado en plena sequía

Pacas de heno redondas en el campo, reserva de forraje para la temporada seca

Cuando el potrero se pone amarillo, el ganado sigue comiendo, pero deja de nutrirse. El pasto seco pierde fibra, energía y proteína, y el animal que solo come pasto seco pierde peso sin que nadie lo note hasta que ya es tarde. Suplementar en sequía no es un gasto: es la diferencia entre sacar el hato entero o verlo caer de a poco.

Forraje: la base que no puede faltar

El forraje conservado —heno, ensilaje o pasto de corte guardado— es lo primero que sostiene al hato cuando el potrero ya no da. Cubre la fibra que mantiene el rumen trabajando y la energía que el pasto seco dejó de aportar. La clave está en darlo a diario y en cantidad, sin esperar a que el ganado baje de condición para empezar.

Suplementos que marcan la diferencia

Suplementar bien es suplementar a tiempo y en orden: primero el agua, después la fibra, y por encima la energía y la proteína que el potrero dejó de dar. El que espera a ver al ganado flaco ya llegó tarde. No seguimos modas, las marcamos. Si administras tu hato con esa precisión, explora la colección de gorras y chaquetas The Ranch, hecha para quienes no improvisan ni en el campo ni en el día a día.

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