Cuando el verano aprieta y el heno escasea, el primer reflejo es comprar concentrado al precio que pongan. Pero en la mayoría de los ranchos hay una reserva de forraje que nadie contabiliza: los residuos de las cosechas, los subproductos de la propia finca y los que se consiguen a bajo costo en la región. Bien tratados y bien mezclados sostienen el hato; mal usados llenan la panza sin nutrir o intoxican.
Lo que la finca ya produce y casi siempre se desperdicia
- Soca y tamo de maíz o de sorgo: después de la cosecha queda tallo y hoja con mucha más fibra que el silo, pero sirve de relleno si se pica y se acompaña de proteína y minerales.
- Cogollo, punta y cachaza de caña: el cogollo es el forraje más noble de la caña, y la cachaza es energía que se queda en el piso si no se recoge para ensilar o secar.
- Tamo de arroz, cisco y residuos de trilla: hay que tratarlos con urea o amoníaco para que el animal los digiera. En crudo llenan, pero no alimentan.
- Pulpa de café, residuos de plátano y de huerta: subproductos con buen aporte energético, con límites de uso por taninos y con riesgo de hongos si se guardan húmedos.
- Ramoneo dirigido: leucaena, morera, matarratón, botón de oro y guandul, podados cada 45 a 60 días, entregan la proteína que el forraje seco no tiene.
- Heno de segunda, maleza chopeada a tiempo y pasto diferido de los lotes flojos: nada de esto es basura si se corta verde y se ensila en el momento justo.
Cómo tratarlos sin arriesgar el hato
- Tratamiento con urea al 1% de la materia seca: se humedece, se apisona y se tapa de 7 a 21 días. La urea rompe la lignina y vuelve digerible el residuo; sin ese paso, la soca de maíz y el tamo de arroz son solo relleno.
- Azufre con la urea, siempre: sin él las bacterias del rumen no aprovechan el nitrógeno y el tratamiento se pierde.
- Punto de humedad del ensilaje: si el residuo entra muy seco no fermenta y si entra muy mojado se pudre. Se comprime un puñado en la mano: debe quedar húmedo sin escurrir agua.
- Mezcla con la base de siempre: los subproductos se ofrecen con heno, ensilaje o pasto de corte, nunca solos, y con sal mineralizada a disposición.
- Adaptación de 7 a 10 días y agua a voluntad: el cambio brusco de dieta es la causa número uno de acidosis y diarreas en el verano.
- Nunca a caballos ni a animales de estómago simple: la urea es tóxica para ellos. Un residuo tratado en el potrero de las yeguas se paga caro.
El forraje más barato del rancho muchas veces ya está sembrado, ya se cosechó y ya se está botando. Contabilizarlo, tratarlo y mezclarlo con criterio es lo que convierte un desperdicio en reserva y una sequía en una temporada manejable. No seguimos modas, las marcamos. Si administras tu rancho contando cada kilo de pasto, explora la colección de gorras y chaquetas The Ranch, hecha para quienes no dejan nada en el piso.

