Ningún hato crece solo: crece becerro a becerro. La diferencia entre un animal que se desteta fuerte y otro que se queda en el camino se decide en los primeros meses de vida, y ahí es donde la improvisación se paga cara.
Las primeras horas: el calostro no se negocia
El calostro —esa primera leche espesa de la madre— es la vacuna natural del becerro. Si no lo toma en las primeras horas de vida, arranca desprotegido y lo termina pagando en enfermedad. Antes de cualquier otro cuidado hay que asegurar que la cría mame temprano, varias veces y a fondo.
Del nacimiento al destete: lo que no se puede saltar
- Revisa y desinfecta el ombligo: es la puerta de entrada de infecciones que nadie vigila.
- Garantiza leche a voluntad las primeras semanas: ahí se decide el desarrollo del rumen.
- Observa a diario: un becerro apagado o que no mama avisa mucho antes de enfermarse de verdad.
- Identifica a tiempo y sin estrés para llevar cuenta real de cada cría del hato.
Criar bien una cría es sembrar el futuro del rancho. Ese cuidado por lo que apenas empieza es el mismo que ponemos en cada prenda. No seguimos modas, las marcamos. Explora la colección de gorras y chaquetas The Ranch, hecha para quienes crían con oficio.
