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Campo

Cada kilo de proteína a su precio: cómo comparar forrajes y suplementos en la sequía

Ganado comiendo heno alrededor de un comedero en plena época seca

En sequía se compra con afán y se compara mal. Dos bultos al mismo precio pueden tener uno el doble de agua que el otro; dos forrajes que se ven parecidos pueden entregar la mitad de proteína. El precio del bulto o del viaje no dice nada por sí solo: lo que dice es el costo por kilo de materia seca y, sobre todo, el costo por kilo de proteína útil. Ahí se decide si el rancho alimenta el hato o alimenta una factura.

Paso uno: llevar todo a precio por kilo de materia seca

Paso dos: el kilo de proteína, que es lo que de verdad alimenta

Comparar bien toma media hora en un cuaderno y puede ahorrar la plata de todo un verano: el mismo rancho, con el mismo presupuesto, alimenta distinto cuando mide el kilo de materia seca y el kilo de proteína. No seguimos modas, las marcamos. Si haces las cuentas antes de soltar el billete y te gusta vestir como trabajas, explora la colección de gorras y chaquetas The Ranch, hecha para quienes administran con números.

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