Muchos arman el look western desde la chaqueta o la gorra y olvidan la pieza que lo sostiene: la camisa de trabajo. Es la prenda que nació en la faena, la que va pegada al cuerpo cuando todo lo demás se quita, y por eso merece elegirse con el mismo oficio con que se elige un buen apero.
Por qué la camisa manda más de lo que parece
La camisa es el fondo sobre el que trabaja todo lo demás. Una camisa de algodón grueso, con el corte correcto y el cuello firme, le da estructura al conjunto; una camisa floja o de tela delgada lo arruina desde la base. No es el relleno del look: es su cimiento.
Cómo elegirla: tela, corte y detalle
- Algodón grueso y de tejido apretado: aguanta la jornada y envejece con carácter, no se deforma.
- Corte entallado pero sin apretar: los hombros en su sitio y la manga al hueso de la muñeca.
- Cuello con estructura: es lo que distingue una camisa de trabajo de una de paseo.
- Tonos tierra, denim y cuadros sobrios: la base neutra que deja brillar a la gorra y la chaqueta.
La camisa de trabajo bien elegida no pide atención: sostiene el conjunto con la misma discreción con que el rancho sostiene al que lo trabaja. No seguimos modas, las marcamos. Arma tu look desde la base y explora la colección de gorras y chaquetas The Ranch para rematarlo como se debe.
