Antes de ensillar hay una faena que muchos saltan y el caballo sí siente: el cepillado. No es cuestión de que se vea bonito; es cuestión de salud, de circulación y de leer al animal antes de montarlo. Un caballo que se cepilla a diario es un caballo que se conoce.
El cepillado: mucho más que estética
El cepillo levanta el polvo, reparte la grasa natural del pelo y activa la circulación. De paso, la mano recorre el lomo, las patas y la barriga y detecta heridas, garrapatas o zonas calientes antes de que se vuelvan problema. Cepillar es la revisión de rutina que ningún veterinario puede hacer por ti todos los días.
El baño, bien hecho y sin apuro
- Moja desde el casco hacia arriba, nunca el agua fría de golpe sobre el lomo caliente.
- Usa champú para equinos o jabón neutro, sin productos que resequen la piel.
- Enjuaga a fondo: el residuo de jabón pica y pela.
- Saca el exceso de agua con una rasqueta y seca las zonas sensibles.
- No ensilles con el lomo húmedo: la humedad bajo la silla lastima la piel.
El caballo que se cuida antes de la monta rinde más y se lastima menos. Ese cuidado del detalle, hecho todos los días sin que nadie lo vea, es el mismo que ponemos en cada prenda. No seguimos modas, las marcamos. Explora la colección de gorras y chaquetas The Ranch, hecha para quienes cuidan al que los lleva.
