Entre el jinete y el caballo no hay nada más importante que el apero. Una silla mal puesta o una cincha floja no son un detalle: son una caída esperando el peor momento. El llanero que se respeta conoce su apero pieza por pieza y lo revisa antes de cada salida.
Las piezas que sostienen al jinete
- El fuste o la silla: la base que reparte el peso sobre el lomo del caballo.
- El sudadero: la pieza que absorbe el sudor y protege el lomo del roce.
- La cincha: la correa que sujeta la silla; de ella depende que nada se corra.
- Las aciones y los estribos: donde el jinete apoya el peso y se equilibra.
- La gurupera y el pechero: las amarras que evitan que la silla se deslice en lomas y barro.
Ensillar bien no es amarrar: es asentar
Se empieza por el sudadero limpio y bien extendido, sin arrugas que lastimen el lomo. La silla se asienta en el centro, ni muy atrás ni muy adelante, y la cincha se ajusta pareja, sin apretar de más ni dejar flojo. Antes de montar, se vuelve a templar: el caballo infla el vientre al cinchar y afloja después.
El apero bien cuidado y bien puesto es la firma del jinete serio: el caballo no se lastima y el jinete vuelve entero. No seguimos modas, las marcamos. Si el oficio es lo tuyo, explora la colección de gorras y chaquetas The Ranch, hecha para quienes ensillan todos los días.
