El buen jinete no se sienta igual en un trote que en un galope, y mucho menos en un paso fino. Cada andar tiene su ritmo, su función y su manera de montarse, y confundirlos es la forma más rápida de cansar al caballo y a uno mismo. Leer el andar es la mitad de la equitación.
El paso: el andar que descansa y se trabaja
El paso es el andar de cuatro tiempos, el más lento y el más noble: es con el que se recorre la sabana entera sin desfondar al animal. Se monta suelto, acompañando el balanceo con la cadera, sin pelear con las riendas. El que no sabe andar al paso no sabe montar de verdad, porque ahí es donde el jinete y el caballo se conocen.
Trote y galope: cuándo usarlos y cómo sentarse
- El trote: andar de dos tiempos que exige asiento firme; en el trote sentado se acompaña, en el levantado se aligera el lomo del animal.
- El galope: andar de tres tiempos para terreno abierto; se usa para cubrir distancia, no para lucirse en el corral.
- Cambia de andar con la pierna y el peso, no a tirones de rienda: el caballo responde a la seña, no a la fuerza.
- Dosifica el andar según el terreno y la jornada: el que galopa todo el camino llega con el caballo fundido.
Montar cada andar con respeto es la diferencia entre el que usa al caballo y el que lo entiende. El animal se entrega entero al jinete que lo cuida y lo lee. No seguimos modas, las marcamos. Si la monta fina es lo tuyo, explora la colección de gorras y chaquetas The Ranch, hecha para quienes cabalgan con oficio.
